El nadador estadounidense Ryan Lochte ha hecho su trabajo, ha ganado reconocimiento y ahora espera que Londres, le dé la oportunidad de imponerse en unos Juegos Olímpicos ante su gran rival, el multicampeón Michael Phelps.
"Honestamente, siento que es mi hora. He trabajado duro y sé que puedo hacer que suceda", dijo recientemente este joven de 27 años (cumplirá 28 en plenos Juegos), oriundo del Estado de Nueva York (noreste de Estados Unidos), pero que se mudó de chico a Florida (sur).
Durante años Lochte ha estado a la sombra de su compatriota, el sensacional Michael Phelps, quizás el mejor nadador de todos los tiempos.
Esto no le impidió ganar tres medallas de oro, una de plata y dos de bronce en Pekín-2008.
Pero Phelps se llevó el título en las ocho competencias en las que participó, dejando a Lochte con un gusto amargo.
"Realmente no estuve feliz con el resultado de 2008", admitió Lochte, quien utilizó esa falta de satisfacción para empujarse más allá de sus límites y entrenarse duro dentro y fuera de la piscina.
La apuesta tuvo su rédito poco después: en el Mundial de Roma-2009 venció a Phelps en los 200 metros estilos, y en el de Shanghai-2011 volvió a imponerse ante su gran rival en esa prueba y en los 200m libres para llevarse finalmente cinco oros.
En Londres-2012, Lochte competirá en cuatro pruebas individuales, dos de ellas (los 200 y 400m estilos) cara a cara con Phelps.
"Me encanta estar en la salida y correr con la gente a mi lado, tratando de tocar la pared antes que los otros", explica con simpleza al referirse a su visión de la natación.
"Este ha sido probablemente uno de los años más largos de mi vida. Quería que llegasen los Juegos. Me he estado entrenando tanto para este momento. Siento como si hubiese tardado una eternidad", agregó.
Sus cinco triunfos en Shanghai le valieron ser nombrado el nadador del año 2011 por la Federación Internacional de Natación (FINA).
Lochte se ha tenido que ir acostumbrando de a poco a esta creciente fama, aunque los amantes de la natación lo adoran por sus vestimentas llamativas y su cercanía para firmar autógrafos incluso en momentos de gran tensión.
"Siempre ha sido bueno para eso", asegura su entrenador Gregg Troy, que es a la vez el líder del equipo olímpico estadounidense en Londres.
"Una vez alguien se negó a darle un autógrafo y se dijo que nunca querría ser ese tipo de persona. Es un poco una debilidad. Tiene que aprender a decir "no" cada tanto", sostiene Troy.
Pero Lochte no piensa cambiar su forma de ser, y tampoco piensa en un retiro cercano pase lo que pase en Londres.
"Me he dicho a mí mismo que abandonaré la natación cuando deje de divertirme. Y ahora mismo me la estoy pasando muy bien. No estoy pensando en el dinero ni las medallas ni nada de eso. Solo me estoy divirtiendo".

No hay comentarios:
Publicar un comentario